El día 8 falleció Xosé Manuel Beiras Torrado, persona entregada al servicio de Galicia con toda su inteligencia, energía y capacidad de comunicación. A Beiras no le frenaban los grandes escenarios, le gustaban. Hablaba muy bien con ese aire teatral tan suyo, reforzado por su estatura y su pelo al viento. Asustaba a sus rivales políticos en foros abiertos, se expresaba con precisión y argumentaba con eficacia.

Mi primer contacto con él fue estudiando segundo de derecho en Santiago (1965-66). Xosé Manuel fue el encargado de cátedra de economía política (al final, ver foto portada del programa que conservo). Era su primer año de profesor, estuvo sólo aquel curso. En el mítico 68 obtuvo la cátedra de estructura económica en la recién creada facultad de economía. Allí estuvo hasta su jubilación. Tuve suerte en tener aquel pedagógico profesor de una materia que me interesaba mucho.  Xosé Manuel apreció mi interés y me dio matrícula. Había tenido contacto con la economía a través de la asignatura ideológica del régimen de Franco, formación del espíritu nacional, que intentaba normalizarse. En preuniversitario abordamos la política económica con un buen manual de Velarde Fuertes. Fue el único curso en que estudié con interés lo que me proponía una materia considerada “maría”, de esas que te aprobaban sin necesidad de estudiar. Con la decisiva influencia de Beiras comprendí que mi manera de analizar la realidad conectaba mucho con la economía. Cuando terminaba derecho, se abrió la facultad de económicas de Santiago, me matriculé y fui haciendo la carrera por libre. También realicé un MBA en Barcelona.

Beiras volvió a entrar en mi vida, durante los últimos años del franquismo milité en el Partido Socialista Galego (PSG), muy influido por la personalidad de su líder. Pronto, el partido empezó a tener discrepancias internas de orden estratégico cuando él tuvo complicaciones en su vida personal y se apartó unos años de la política. Seguí participando en aquella organización en plan clandestino, incluso cuando se legalizó, porque era un riesgo para mi trabajo en el Pastor. Su mayor éxito fue en las elecciones municipales del 79. Formó parte de una coalición, Unidade Galega, con el Partido Galeguista y el POG de Camilo Nogueira. Coordiné su campaña de marketing. Con un presupuesto de publicidad de menos de 4.500 euros obtuvimos un gran resultado, incluida a alcaldía de A Coruña. Me convencí entonces de que en esta esquina atlántica había demanda de un partido de centro apegado a ella. Las divisiones internas del PSG terminaron con su existencia, huérfano del líder que lo había dado a luz. La parte menos galleguista hizo carrera en el PSOE y la mayoría del resto pasó al BNG. Dejé la militancia política.

Volví a tener contactos, reuniones, conversaciones con Xosé Manuel Beiras a lo largo de mi vida, como en la foto de esta entrada tomada durante la celebración de un Pedrón de Ouro. Lo seleccioné para dirigirme una tesis doctoral que acabé abandonando por presión del trabajo y poco interés en dedicarme a la enseñanza. También colaboré en un libro homenaje que se le dedicó al cumplir 75 años. En mi artículo (Do atraso á globalización) comparé la situación de una Galicia cerrada que él analiza y describe muy bien en su obra más divulgada (O atraso económico de Galicia, 1972), con la posterior a entrar en la Unión Europea. Como ya he comentado aquí, la integración en un mercado internacional y, sobre todo, la desaparición de la artificial frontera con Portugal ha terminado con nuestro aislamiento. Desde entonces, la economía gallega tiende a crecer más que la media de España y ha abandonado el pelotón de las comunidades autónomas más atrasadas. Pasamos de ser país de emigrantes a tierra de inmigrantes.

Que sexas feliz, Xosé Manuel, camiñando polas fragas animadas do máis alá, pero sempre perto de nos.

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