El mes pasado, META, compañía propietaria de Facebook e Instagram, llegó a un acuerdo extrajudicial de pagar 18.000 millones de dólares al gobierno norteamericano como multa por permitir que sus redes emplearan técnicas para hacerlas aditivas y manipular la conducta de menores. Además, deberá implantar medidas para evitar su mal uso, especialmente por niños y adolescentes. Es el final de un proceso iniciado por 29 estados de los EEUU. El importe pactado está lejos de los 200.000 millones que pedían los denunciantes. A pesar de la multa y las limitaciones impuestas, META sale otra vez bien parada. Su país juega fuerte para defender a sus tecnológicas, en su lucha por mantener la supremacía sobre China.
Europa, que se está quedando atrás en este campo y tiene que soportar que casi todos sus sistemas de información residan en plataformas norteamericanas, está menos limitada por la defensa de intereses locales y aprieta para lograr cierto orden en la evolución de las redes, la inteligencia artificial (IA) y el uso de móviles. La UE no quedó satisfecha por el cierre del caso contra Meta en su país y sigue con su propia investigación. La compañía se enfrenta aquí a la una posible multa del 6 % de su facturación anual, en aplicación de nuestra Ley de Servicios Digitales.
Entramos en una nueva era, una metamorfosis para adaptarnos a redes que saben mucho de nuestros comportamientos y los usan para vender y manipular ideas al servicio de los poderosos. Les ayuda el imparable despegue de la IA que también amenaza con tomar decisiones propias, escapando del control de sus amos y poniéndonos ante peligros inimaginables. El poder está cada vez más lejos de la gente y hace lo que quiere, incluso en países democráticos. Sólo la UE presenta resistencia, por eso está en el ojo de los grandes Estados que quieren dominarnos.
En mi ensayo se proponían medidas para evitar la permanente acumulación de capacidad del manejo de información. La más relevante era evitar la concentración oligopolística, empleando normas del derecho de competencia, ese que se usaba de forma ejemplar por los EEUU cuando multaba (248.000 millones de dólares) a las tabaqueras en 1998 por tapar los perjuicios del tabaco para la salud o a las farmacéuticas en los 50 por coordinar el lanzamiento de nuevos antibióticos para maximizar beneficios.
Propongo evitar que compañías poderosas adquieran sistemáticamente a competidores, para lograr más beneficios e influencia. Este blog tiene una categoría Zuc-ker-berg. Meta debería dividirse en empresas de tantos propietarios como redes distintas. Nadie podría tener más de una red, buscador o tecnológica dedicada a la IA. Ni mezclar estas actividades. Si posees una red, no puedes tener un buscador, si tienes una de las dos cosas no puedes tener una empresa dedicada a ofrecer soluciones de IA, y viceversa.
Confío en que la UE avance en la regulación transnacional, tiene la estructura y visión idóneas para hacerlo. Pero no le será fácil, recibirá todo tipo de presiones de los grandes estados nación de vocación neo imperial. A finales del pasado año le puso una pequeña multa (120 millones de euros) a X, la anterior Twitter en manos de Elon Musk, por tres vulneraciones de la ley de servicios digitales: marcar cuentas de usuarios VIP, limitar la transparencia de la publicidad o negar acceso de los investigadores a los datos de la plataforma. La multa era pequeña, pero muestra que la UE está dispuesta a imponer disciplina en un territorio salvaje. Los EEUU se lo tomaron mal, su secretario de estado, Marco Rubio, afirmó: “no es sólo un ataque a X, es un ataque a todas las plataformas tecnológicas estadounidenses y contra el pueblo de Estados Unidos por gobiernos extranjeros”. Vamos, que nos pueden declarar la guerra.
Urge poner orden y evitar abusos en un sector cuyo poderío está detrás de muchas tensiones internacionales y también de la caída en el rendimiento académico de los adolescentes, que acabamos de ver en el informe PISA. Debemos respaldar nuestras instituciones supranacionales y frenar a los ultras, amigos de Trump y Putin, si no queremos que todo esto acabe muy mal. La METAmorfosis es imprescindible para salvaguardar la vida y la salud mental de las personas y las sociedades humanas.