Me gusta el trabajo de Bad Bunny. Su desinhibido y sofisticado estilo arrasó durante el descanso de la Superbowl, la gran final del torneo de fútbol americano, el momento de más audiencia anual en los EEUU. Según Ripple Analytics, su actuación tuvo 4.000 millones de visualizaciones en las siguientes 24 horas.
Bad ha estado estos días por aquí. Mientras, el racista mundo MAGA aplaude las intervenciones del cuerpo represivo, la ICE (Immigration and Customs Enforcement), creado por Trump para combatir y maltratar inmigrantes. La gente se echa a la calle, protesta y se enfrenta a ellos. Ocurrió estos días en New Jersey. Los puertorriqueños los sufren, son una minoría sometida a un régimen casi colonial desde que los EEUU se hizo cargo de su isla en 1898, después de expulsar a los españoles. De Cuba se fueron enseguida, aunque siguen aspirando a volver, pero nunca dejaron Puerto Rico. Sus habitantes son ciudadanos estadounidenses de segunda clase. No pueden votar, salvo que residan en alguno de los Estados miembros, ni tener representantes en las Cámaras y, sin embargo, sus políticas básicas dependen de ellas. El popular Bad Bunny no se calla, exhibe orgullo de sus raíces y exige respeto a los suyos.
Tras Bad, llega a España León XIV, el primer Papa norteamericano. Cuando se sube a un escenario no necesita cantar, le basta con el sacramento de la palabra que utiliza con precisión. Nos visita el más poderoso verso suelto contra los MAGA. Su reciente encíclica, Magnifica Humanitas, toca muchos temas importantes y pide que el mundo sea gobernado por el amor y no por la fuerza. Lo que más destacaron de ella los medios es la demanda de reglas que eviten que la inteligencia artificial (1), un salto tecnológico que cambiará muchas cosas, sea empleada a favor de los poderosos que manipulan el pensamiento colectivo.
La influencia de un papa, vestido de acuerdo con la tradición, que aporta criterios razonables y ajustados para mejorar la tensa sociedad actual, y la de un cantante muy popular, vestido de Zara, son muy bienvenidas. Debemos frenar a un grupo reducido de personajes nacionalistas y totalitarios que quiere hacernos creer que los humanos iremos mejor siendo dirigidos por la elite que concentra el aparato político-militar de grandes Estados, apoyados por hipermillonarios al mando de los principales circuitos que los ciudadanos usan para informarse.
Es un privilegio para los españoles tenerlos en nuestra casa, que también es la suya. Somos hispanos, como los portorriqueños de Bad y muchos otros discriminados en los EEUU, y el catolicismo, nuestra religión dominante, está dirigido ahora por Robert F. Prevost (Leon XIV), norteamericano que conoce bien la hispanidad y habla nuestro idioma. En terminología de West Side Story, un líder shark y un líder red quieren terminar con las peleas que los sangran. Esperemos que, como en la película, se cumpla lo que pide la última encíclica y triunfe el amor sobre la violencia.
De este rincón del planeta, ante multitudes que llenan estadios, explanadas y templos salen mensajes que no gustarán a Trump y sus amigos. Este blog seguirá destacando lo que, desde Europa y desde Iberia, se puede hacer para potenciar la diversidad que nos enriquece y nos hace más pacíficos y solidarios.
(1) Prueba de la capacidad de cambiar realidades de la IA es la imagen de la entrada, creada por Chat GPT con dos fotos individuales de los protagonistas