La capacidad de actuar de cada uno es lo que más temen los poderosos que nos manejan, por eso dedican mucho tiempo y medios a manipular la información, dosificarla, ocultar lo que no les interesa, cuando no a encarcelar, torturar o asesinar a los que quieren informarnos. En este siglo de fuerte interconexión entre los humanos, debemos concienciarnos de que juntos somos imparables. Si no actuamos, triunfarán los poderosos que intentan imponer condiciones que les favorecen y habrá más guerras, menos libertad y menos derechos humanos. Hay que cambiar las reglas de juego heredadas.

Tiendo a ser optimista, como todos los que creemos que las libertades democráticas son la mayor conquista de la historia, especialmente para las mujeres. Por eso intento apuntar ideas desde el blog para ayudar a que se respeten las reglas y no se aplaste a otro por la fuerza. Los totalitarios constituyen el principal peligro al que nos enfrentamos. Ahora nos angustia la invasión de Ucrania por Rusia, liderada por un fascista insaciable que se salta todas las normas. Deberíamos hacer lo que está en nuestras manos para derrotarle.

Pero observo que, a pesar de la capacidad de comunicarnos y compartir ideas sobre todo en el mundo libre, no pasamos a la acción coordinada. Está muy bien que acojamos refugiados de la guerra y que ayudemos a los que combaten, suministrándoles todo lo que puedan necesitar. No es suficiente. Rusia sigue contando con el apoyo de China y de muchos líderes nacionalistas. No frenará hasta que la obliguen sus amigotes.

Me entristece pensar lo que podríamos conseguir entre todos por el simple proceso de no comprar productos tecnológicos de empresas chinas o desconectarnos de sus plataformas de compra o de intercambio de videos en internet (entrada del 7/3). Todas ellas están controladas por el Partido Comunista Chino, la organización totalitaria más poderosa de la historia, que necesita de nuestra capacidad de consumo, especialmente la de Europa que es su principal cliente, para desarrollar armas con las que intenta debilitar las democracias y someternos a sus designios. No podrían aguantar un boicot y, además de parar a Putin para que deje de aplastar Ucrania, recibirían un mensaje de lo que les espera si repiten en Taiwán lo de Hong Kong.

Me preocupa mucho un caso más próximo: que el pueblo español no realice una protesta masiva por la medida del Presidente de admitir la ocupación del Sahara Occidental por Marruecos, sin consultar al Parlamento y sin obligarles a preguntar a los saharauis lo que les parece. Eludimos responsabilidades históricas, nos enfrentamos a nuestro principal suministrador de gas y, lo peor de todo, ofrecemos apoyo moral a Putin para que haga en Ucrania o en parte de ella lo que hizo en su día Hasán II con el antiguo Sáhara Español (entrada del 20/3). Lo más terrible es que el debate que hay en España pasa casi por alto esto último, lo más trascendente. Sánchez ni siquiera se plantea dimitir, que sería lo normal en una democracia si todos los grupos parlamentarios, salvo el suyo que está en minoría, rechazan dar su apoyo a una decisión trascendente tomada de forma personal.

Debemos ser conscientes de que cada vez que opinamos, cada vez que compramos o descargamos una aplicación votamos a favor o en contra de algo. Por eso también somos responsables de lo que pasa, no podemos escondernos. El  libro que me sirve de referencia termina con este párrafo:

“Nadie debería mirar para otro lado cuando percibe agresiones a la convivencia democrática. Son imprescindibles los esfuerzos individuales, cuantos más mejor, para la defensa y la extensión de las libertades y de los derechos humanos. También para proteger a los desfavorecidos y para resistirse a los excesos de los poderosos, de los que ponen límites a la tolerancia, a la igualdad de oportunidades y a la capacidad de decidir entre todos.”

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Resulta curioso que sea precisamente esta entrada de un discreto blog (no está en redes sociales) la que ha coincidido con el mayor lapsus de disponibilidad en su existencia, por problemas de hosting. Supongo que es casualidad, no conviene añadir paranoias a las muchas que circulan.

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