El reciente acuerdo comercial firmado entre la Unión Europea y la India es muy importante para Europa, se trata del país más poblado del mundo, casi 1500 millones de habitantes, que registra crecimientos económicos de más del 6% anual. Las empresas europeas dejarán de pagar 4000 millones de aranceles al año, cuando termine el período previsto para su entrada completa en vigor. Es una oportunidad para crecer en sectores importantes, como el automóvil que está bastante estancado, y para contrapesar medidas restrictivas que pueda tomar el presidente Trump en los EEUU.
Pero el adjetivo “estratégico”, empleado por algunos medios para calificar el acuerdo, no es adecuado. En la situación actual de la Humanidad, con una dimensión enorme y muy interconectada, la UE representa una forma de superar limitaciones del estado-nación, la forma básica de organizarnos, agrupando funciones en un plano superior, respetando la democracia y las reglase del derecho internacional, y abriendo posibilidades de influir más en el mundo a los países medios y pequeños. Por eso la odian los poderosos que quieren hacer lo que les da la gana, como participar en las fiestas que organizaba Jeffrey Epstein. El prepotente vocero de esa casta, Elon Musk, afirmaba hace unas semanas que habría que suprimir la UE y se quedaba tan ancho.
Los grandes Estados son los que aspiran a dirigir el planeta de acuerdo con sus intereses y pactando entre ellos. La India es uno de ellos, le interesa ampliar su acceso comercial a Europa y, para ello, no le importa abrir su mercado interior, que seguirá siendo bastante complicado de acceso por su estructura, logística y normas, aunque algunas empresas nacionales sufran por la nueva competencia. Su primer ministro desde hace 14 años, Narendra Modi, es un buen gestor económico que ha conseguido que el país funcione mejor y sabe que algo de tensión competitiva les va a ayudar. Pero es un nacionalista hindú que persigue minorías religiosas, como a los musulmanes muy presentes en determinadas zonas de su territorio. También comprende lo que hace Putin en Ucrania y le ayuda comprando mucho petróleo ruso. India es uno de los grandes y le va bien.
Estratégico es el acuerdo con Merco Sur de unas semanas antes, porque es una agrupación de países en la línea de lo que representa la UE, un sistema de organización más adecuado a la situación actual de la especie humana, respetuosa de las libertades y la igualdad de oportunidades. Promueve una forma de agruparse, al margen de los que quieren mandar como sea, por eso este tratado sí es estratégico, va en línea con una nueva manera de articular el planeta y obstaculizar tendencias neo colonialistas en alza. También por eso tiene más resistencias, promovidas por la ultraderecha aliada de los más poderosos (entrada del 24/1)
En el acuerdo con India los ganaderos europeos podrían quejarse por lo contrario de lo que rechazan en el de Merco Sur: no liberaliza el acceso al mercado indio de nuestros productos lácteos. Pero no parece importarles, a los ultras que les manipulan este tratado les tiene sin cuidado. Sería una oportunidad, en India las vacas son sagradas y hay que cuidarlas mucho, su producción láctea es cara y no quiere verse agredida por productos de congéneres bovinos demasiado exprimidos.