Tras el triunfo de las ideas procedentes de la Ilustración y finalizado el largo proceso de descolonización, entre la independencia de los EEUU en 1775 y el hundimiento de la URSS en 1991, los sistemas avanzados de convivencia se basan en Estados democráticos y libre comercio. Ahora vemos que ese bonito cuadro de referencia muestra grietas preocupantes. Aquellas ideas eran deudoras de la ciencia y del análisis racional del comportamiento de las personas y los pueblos. Buscaban una convivencia igualitaria, pacífica y fructífera, y combatían las acumulaciones de poder, principal desafío a sus objetivos. La organización social derivada de principios ilustrados conseguía ser resiliente frente a ideas antiguas y excesos de los poderosos. Así, las mulleres fueron adquiriendo igualdad de derechos y oportunidades, los trabajadores hicieron valer sus intereses y los pueblos establecieron reglas para minimizar conflictos.
El gran incremento de la economía y la base poblacional desde los tiempos de la Ilustración cambiaron el funcionamiento de las sociedades y el poder se vuelve a escapar con facilidad de controles y equilibrios. Se degrada el funcionamiento de los Estados, presos de la dimensión que adquirieron y de los sistemas de equilibrio y regulación. Hay demasiado “veto players”, que diría George Tsebelis, gente, a todos los niveles de lo público con capacidad de parar medidas que impliquen un cambio que perjudique sus competencias, aunque sea bueno para el conjunto. Se parapetan en fronteras grandes o pequeñas, territoriales y/o normativas, que marcan su espacio y no quieren ver desgastadas, aunque ya tengan poco sentido.
Los que aún defendemos la necesidad de adaptar las ideas de la Ilustración en los nuevos tiempos, tenemos obligación de promover la evolución hacia delante de las sociedades y tratar de que sigan siendo razonablemente libres e igualitarias, dentro de un entorno más interconectado y mucho más poblado. Frente a esta actitud crecen los iluminados por la patria, la raza, la religión, el desprecio a las verdades de la ciencia que contradicen sus ideas y el amor a un pasado duro, desigual y demasiado proclive a enfrentamientos armados, al que quieren volver.
Es lo que tenemos delante. Mi libro entra en las causas del proceso y propone medidas que este blog va recordando o enriqueciendo en función de nuevos acontecimientos que se producen, como el reciente tratado comercial de la Unión Europea con Merco Sur, entradas del 20/1 y 5/2. Como no me canso de repetir, la UE es el mayor avance para desarrollar un marco pacífico y democrático en el ámbito social al que nos ha llevado el desarrollo económico y tecnológico, y la degradación ambiental.
Necesitamos una nueva Ilustración, un pensamiento progresista suficientemente extendido para adaptar lo que tenemos a las nuevas circunstancias. Pero eso obliga a cambiar, a modificar cosas. Si los ilustrados no somos capaces de impulsar una evolución eficaz de lo que tenemos, los iluminados seguirán aumentando su popularidad porque ellos desprecian la democracia y son ejecutivos, hacen cosas, aunque se tengan que saltar las normas. Eso atrae a alguna gente, sobre todo varones cansados de competir con mujeres e inmigrantes. Nos acercamos a abismos muy peligrosos.