El partido que gobierna Polonia (PIS) tiene en marcha una reforma legal que permitirá al ejecutivo un mayor control del poder judicial. Ante ello, el Parlamento Europeo aprobó anteayer, por abultada mayoría (446 contra 178), una resolución para exigir a Bruselas una estricta vigilancia para garantizar la independencia de los tribunales de Polonia.

El grueso de los que votaron en contra de la propuesta son la ultraderecha, incluida Vox, y los euroescépticos. ¡Ah! y nuestro PP, que para defender a los “nacional católicos” polacos se desmarcó del grupo popular europeo, en el que se integra y que votó a favor. Al fin y al cabo, la patria es lo importante y, cuando está en peligro, los derechos democráticos y los equilibrios de poderes se convierten en antiguallas del siglo XVIII.

Mientras, en Madrid, el PP sigue criticando y promoviendo recursos contra el nombramiento de Dolores Delgado como fiscal general. Después de la votación del jueves en la Eurocámara se entienden mejor sus razones, quiere evitar la erosión de su influencia en los tribunales. Quizá por eso también se resiste a renovar el Consejo General del Poder Judicial, ahora que hay otra mayoría parlamentaria. Son expertos en condicionar las decisiones políticas desde la judicatura. Si lo pueden hacer ellos ¿por qué no deberían hacerlo los hermanos Kaczynski en Varsovia?

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