Nos gusta pelear por todo tipo de cuestiones y quedarnos en situaciones bloqueadas. Ocurre con el topónimo Coruña. Hasta el siglo XIX se llamaba así, pero, ya desde el XVIII, el creciente número de los que hablan en castellano empieza a colocarle el artículo. A principios del XX, tiende a generalizarse y se convierte en La Coruña. El proceso nace de traducir el artículo que el gallego emplea con muchos topónimos. Por ejemplo, decimos “veño da Coruña”. El portugués tiene hábitos similares. Cuando los monolingües en castellano escuchaban decir “vou ao Porto”, llegaron a la conclusión de que la ciudad se llamaba Oporto, cuando es Porto. La Real Academia Galega emplea esa línea del español y decide que debemos decir O Porto, criterio que extiende a topónimos gallegos, como ocurre con A Coruña.
Contra ese criterio hay un precedente relevante. La colocación del artículo afectó a Ferrol al mismo tiempo que a Coruña. Después del golpe del 36, reforzaron la tendencia y le añadieron: del Caudillo. Cuando llegó la democracia, a El Ferrol del Caudillo se le retiró el añadido y aprovecharon para quitarle también el artículo (1982). Fueron pragmáticos y cerraron la pelea, Ferrol es Ferrol, aunque los nativos sigan diciendo que son “do Ferrol”. También prescindimos del artículo determinado cuando empleamos el indeterminado: “unha Coruña segura”, una Coruña solidaria… ¿Puede cambiarse el nombre de una ciudad cando se trata de describir una situación relativa? Los defensores del La tienen también una referencia para dejar la pelea. En Castilla hay una pequeña villa llamada Coruña del Conde, sin más.
La obcecación con el artículo responde a un error de traducción, seguido de una lógica de confrontación. Hay que dejar de perder tiempo y recursos en algo fácil de arreglar. La Xunta, gobernada por un partido que suprimió el artículo en el cartel da su sede local en Sánchez Bregua -allí pone “Populares de Coruña”- debe ser fácil de convencer y la oposición en el Ayuntamiento tampoco sería problema. El gobierno local normalmente sólo emplea el A cuando escribe en castellano, en lengua gallega tiende a contraerlo con alguna preposición. Y prescinde de él contínuamente: Coruña Infinita, Bici Coruña, Coruña 10, Coruña Marítima…
Alejémonos de excesos nacionalistas de uno y otro lado. Coruña es Coruña, en gallego o en castellano. Seamos pragmáticos, como los ferrolanos, y olvidemos la confrontación. Es lo que hacen muchos al elegir, por ejemplo, el nombre de un comercio. Tengo más de doscientas fotografías de documentos, negocios, campañas y actividades, incluso de partidos políticos, que eligen Coruña a secas.
————————————————–
Me sirve como regalo de Navidad este artículo publicado en gallego en La Voz de Galicia el 29 de octubre. Se trata de un tema local, pero sirve para ilustrar tendencias actuales que nos preocupan. Hay demasiados mecanismos para frenar cambios, el sistema político-burocrático es cada vez más difícil de adaptar y tiende a generar enfrentamientos. Es una de las principales razones por las que escribí el ensayo que sirve de base al blog. En este caso, lo que hacen los partidos es claro, como se ve en las siguientes fotos. Ellos verán si sacan la consecuencia obvia y terminan con un lío innecesario.



