Alberto Núñez Feijóo ha sido elegido presidente del PP para una nueva etapa en la que debe ofrecer una imagen más centrista y, a la vez, contar con Vox en tareas de gobierno, incluido el nacional si consigue derrotar al PSOE en las próximas elecciones. El congreso del principal partido de la oposición se celebró en Sevilla lo que, además de mostrar la buena relación entre Feijóo y el presidente andaluz, Moreno Bonilla, prioriza las importantes elecciones que se celebrarán allí en los próximos meses, primer desafío electoral para el nuevo presidente.

Lo que también explica la entrada de dos pesos pesados del gobierno andaluz en la directiva nacional, uno como coordinador general, Elías Redondo, hasta ahora consejero de Presidencia en Sevilla y otro como vicesecretario de política económica. Al nivel de Elías estará la riojana Cuca Gamarra nueva secretaria general del partido. Tiene también relevancia el vicesecretario de instituciones, Esteban González Pons, que fue el organizador del congreso  y cuenta con la confianza del Presidente.

Un senador por Madrid se ocupará de la vicesecretaria de coordinación autonómica. Representa a la capital en la directiva, aunque no forme parte del equipo de Díaz Ayuso. En estos momentos, la prioridad de Isabel es controlar el PP de su comunidad, la causa de los enfrentamientos con Pablo Casado que llevaron al relevo de éste. También tendrá que mirar, aunque sea de reojo, lo que pase con las actuaciones de la fiscalía, interior y de la UE, por una venta de mascarillas a su consejería de sanidad, intermediada por su hermano Tomás.

Feijóo ha colocado a su “fontanero” de Galicia para llevar el día a día del partido. Miguel Tellado, secretario general del PP gallego, será el vicesecretario de organización. También se lleva a Madrid tres cargos del ámbito de la comunicación, la secretaria general de medios de la Xunta, Mar Sánchez, la jefa de gabinete de Presidencia, Marta Varela, y al jefe de prensa del PPG, Luis de la Matta. El desembarco gallego en la sede de Génova se completa con Diego Calvo al frente del comité electoral.

El nuevo presidente del PP quiere contar con su equipo de confianza en las relaciones con los medios y las organizaciones territoriales. Busca una buena relación con la prensa, especialmente con la madrileña, que tiene mucha influencia y viene de tiempos revueltos por las tensiones que ha vivido allí el partido. Dentro de éste, la prioridad será reproducir la forma de trabajar del PP gallego, que está muy rodado y sufre menos tensiones que en otras comunidades. 

Andalucía y Galicia trasladan aires marinos a la capital. Feijóo, que defendió en Sevilla las lenguas cooficiales y dijo algunas frases en gallego, parece apostar por adaptarse a la diversidad del país, cosa que el PP ha conseguido en Galicia desde su origen. No le va a resultar fácil, el poder central es poco dado a matices, que considera desviaciones de una idea de patria del gusto de la derecha dura, a la que el partido le debe mucho voto, que ahora puede elegir pasarse a Vox.

La numerosa delegación gallega en el congreso de Sevilla le recibió cantando A Rianxeira. Una melodía que habla de la virgen y se popularizó en pleno franquismo, a pesar de haber sido  compuesta en Buenos Aires para recibir al rianxeiro Castelao, cuando volvió allí después de incorporarse como ministro al gobierno republicano del exilio. Una canción que habla de una villa de Coruña y es el himno de los forofos del Celta. Galicia tiene vocación de compatibilizar las aparentes contradicciones que van surgiendo en la vida. Feijóo ha intentado prepararse, pero aterriza en un lugar menos flexible, poco acostumbrado a integrar posturas diversas. Le va a costar mucho exportar el modelo.   

La primera muestra de hasta donde es capaz de llegar Feijóo para mejorar la salud institucional del país, la dará la “eterna” negociación para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Tema encallado por la derecha, que ve en el tercer poder una cámara que controla y donde tiene capacidad de parar leyes de la mayoría y decisiones del gobierno que no le gustan.     

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6 comentarios

  1. BENDODO, Elías Bendodo, ese es el apellido del nuevo coordinador general del Partido Popular. “Redondo” es como se pretende que resulte la importante labor que se encomienda al experimentado y correoso Bendodo.
    Hecha dicha precisión, que para nada altera lo que se expone en el comienzo de la entrada objeto de comentario, solo un matiz referido a como termina. El “encallamiento” que se atribuye a la derecha a la hora de renovar el CGPJ, y las supuestas razones que lo motivan es manifiestamente maniqueísmo. Pone en entredicho a la institución y prejuzga intenciones, buenas y deseables las de unos y perversas las de los otros. Partiendo de esos supuestos no es fácil llegar a buen fin.
    Por lo demás, no hará falta mucho tiempo para que el devenir nos vaya sacando de las muchas dudas, o certezas, de lo que se avecina.

    1. Mantengo que, como en todos lados, la lucha para controlar los órganos judiciales es una lucha de poder. En el libro y en el blog defiendo la solución de realizar la elección por sorteo entre una lista de candidatos (previamente filtrada su idoneidad por un comité independiente) presentados por los grupos parlamentarios en proporción a su tamaño, si en un plazo de, por ejemplo, seis meses no hay acuerdo mayoritario para su sustitución al acabar el mandato.

  2. La solución “por sorteo” que se defiende en libro y blog, dandose las circunstancias que se citan, podría parecerme razonable. No lo es tanto que, mientras tanto no se llega a consensuar una solución, se atribuya la responsabilidad del “encallamiento” a una de las partes, los malos, que defienden intereses espurios, en perjuicio de los buenos, víctimas inocentes y bien intencionadas de la incuria ajena.
    El tema y afines daría para mucho más…

    1. El problema es que los malos están en minoría, pero tienen capacidad de bloqueo y no quieren ceder demasiado poder en el ámbito judicial. Ya he hablado de esas cosas, no se trata de lo que hagan unos u otros, debemos ser capaces de desbloquear procesos importantes en el plano institucional. La política está cada día más bloqueada y eso es muy malo porque frena la capacidad de adaptación de la sociedad. Por eso en el libro defiendo sistemas que fuercen desbloqueos, es el caso también de esa especie ley de OPAS de municipios que propongo para que la planta municipal española (sobran como 3/4 partes de ayuntamientos) y de otros países se adecúen al siglo XXI. Son necesarias reformas en los procedimientos de toma de decisiones, porque estamos entrando en lo que algunos autores llaman vetocracia, siempre hay alguien que puede frenar lo que no le interesa.

    1. A saber. Supongo que influirá el grado de dependencia. Puede intentar gobernar en minoría negociando algunos asuntos, especialmente la línea presupuestaria, con ellos y otros grupos. Si lo consigue dará un paso importante hacia una política menos radical que nos hace falta. Es difícil

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