El 15 de agosto, hace 5 años, los talibanes tomaron Kabul y el control de Afganistán, un país aislado y atrasado sometido ahora a la peor de las dictaduras. No sólo persigue a los disidentes, aplica las peores medidas discriminatorias contra la mitad de la población que tiene género femenino. Las niñas tienen prohibido continuar la educación por encima de los 12 años y pueden ser obligadas a casarse antes de la pubertad, su silencio se toma como consentimiento. Las mujeres tienen prohibidos la mayor parte de los trabajos y pueden ser golpeadas por sus maridos cuando a estos les venga en gana, siempre que no les rompan huesos.
Conviene no olvidar lo que allí pasa, ahora que la política internacional tiene otras preocupaciones. Vamos hacia atrás, ya no existe un permanente sentimiento de condena, sólo nos acordamos de aquellas mujeres con algún raro titular o en alguna reunión suelta. Parece que se mira con algo de tolerancia e incluso se invita a los talibanes a asistir a encuentros diplomáticos en Europa.
La situación es síntoma de la vuelta atrás que sacude la política en el mundo. Cientos de millones de mujeres están siendo sometidas a la marginación y la subordinación, especialmente en los países más islamistas. En la República Islámica de Irán siguen teniendo que ir cubiertas a pesar de los movimientos de resistencia que pusieron en marcha, país que ocupa ahora una vicepresidencia en el comité encargado de aplicar la Carta de Naciones Unidas. En Pakistán mueren miles cada año por razones de “honor”. En Yemen están legalmente bajo el dominio del marido. En Sudán del Sur, en medio de una cruel guerra, tienen más posibilidades de morir en la infancia que de terminar la escuela…
El cuarto capítulo del ensayo por el que me guío considera el nivel de libertad de las mujeres el mejor índice de calidad democrática y el derecho al aborto el baremo más preciso para medirla. Pregunten a los partidos más populistas y sus aliados qué opinan sobre el aborto y comprobarán que su ascenso trae una recesión de las libertades que alcanzará a todos, pero mucho más a las mujeres, que han ido conquistando la igualdad de derechos y oportunidades gracias a la extensión de la democracia.