El mayor peso que consiguen partidos inclinados a posiciones nacionalistas duras, con tintes fascistas en muchos casos, es síntoma del creciente enfrentamiento social que se observa y de la radicalización de las posiciones más conservadoras. Para ellos, la causa principal de los problemas está en los inmigrantes a los que acusan del aumento de la violencia. Pero no hablan de que parte importante de la tensión social radica en un sistema fiscal que fomenta el desgaste de las clases medias, tema que no permiten tocar los poderosos del dinero que les apoyan (entrada del pasado día 5).
Hay que recordar a los nostálgicos de dictaduras que en un Estado de Derecho no vale todo. Pinochet llegó al poder derribando al gobierno legítimo de Salvador Allende, que murió tiroteado en la sede presidencial de Chile, el Palacio de la Moneda. El golpe (11/9/73) fue seguido de una durísima represión, con torturas y asesinatos, como describe la película “Desaparecido” (Costa-Gravas 1982), que deja clara la implicación de los EEUU de Richard Nixon en la toma de poder y su tolerancia con las posteriores violaciones de los derechos humanos. Para los nuevos ultras fue sólo un precio a pagar para evitar los excesos izquierdistas que llevaban al país a la ruina y reconducir a mejor situación.
Pinochet se vio obligado a dejar el poder y exiliarse en 1988, tras perder un referéndum para continuar en la Presidencia. Poco después, fue procesado, en base al principio de justicia universal, por el juez español Baltasar Garzón que investigaba la detención, tortura y asesinato de ciudadanos españoles tras el golpe del 73. Se libró de ser extraditado de su refugio en el Reino Unido por su delicado estado de salud.
Aquí hay ahora bastantes jóvenes que empiezan a reivindicar el papel de la dictadura de Franco para modernizar el país e impulsan la intención de voto a Vox. Ignoran o no quieren recordar que el golpe militar del 36 fue mucho más brutal que el de Chile en el 73. Trajo una larga guerra civil que produjo cientos de miles de muertos, incluidos los asesinados por sus ideas en retaguardia. El conflicto destruyó mucha estructura productiva y las dos décadas posteriores fueron de estancamiento, con ineficientes gobiernos de militares y falangistas que apoyaron a las potencias fascistas en la segunda guerra mundial y trajeron el aislamiento internacional. Lo he dicho en entradas anteriores, la dictadura militar presidió la peor desgracia de la historia de España, la renta per capital que teníamos en 1936 tardó 25 años en recuperarse. El país sufrió hambre y atraso, y, como consecuencia, olas de trabajadores que lo dejaban para buscar en otra parte un trabajo digno que aquí no encontraban.
Lo que ocurrió después, cuando el Régimen se dio cuenta que no iba a ninguna parte, fue consecuencia de gobiernos algo mejores y, sobre todo, del fin del aislamiento. En tiempos de Guerra Fría, Occidente abrió sus puertas a una España anticomunista. Esa situación y el crecimiento económico de Europa, ayudaron a ir saliendo del duro atraso que trajo Franco. Aún así, mientras él vivió, fuimos un país de emigrantes, hubo que esperar a la consolidación de la democracia y la entrada en la Unión Europea para pasar a tener una economía avanzada que recibe gente de otros lugares que intenta mejorar su vida.
Volviendo a Chile, en consonancia con uno de los análisis de mi ensayo, creo que entre las primeras medidas que tomará Kast estará la de prohibir el aborto. Tiende a ser un síntoma adelantado de los procesos de degradación de los derechos conquistados en democracia.